SNC | TECNOLÓGICO DE MONTERREY
10 de febrero de 2012 |Edición 136 | Año 8

Hermanas trabajan por el medio ambiente con 3D Misión Planeta

Con dos factores comunes: la niñez y el respeto a la ecología, las hermanas Isela y Citlali Salas Juárez crearon 3D Misión Planeta, empresa que surge con el apoyo de la Incubadora Social del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe. Con pañales y un sitio web ecológicos contribuyen a educar a las nuevas generaciones de madres y de niños en el cuidado del medio ambiente.

Las hermanas Citlali e Isela Salas Juárez definitivamente muestran una de las características esenciales de la llamada “Generación Y”: Preocupación por el medio ambiente, característica que han materializaron con varios proyectos de carácter social.

Citlali, de solo 10 años de edad, logró que en su delegación se colocaran contenedores para recolectar pilas con lo que han logrado aproximadamente 54 kilos de pilas a la semana. La iniciativa de su hermana Isela ha sido sembrar más de cinco millones de árboles en la Ciudad de México con el proyecto Azotea Verde que la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal adoptó como parte de sus programas internos; cada mes recibe un reporte donde la Secretaría le indica cuántos árboles se han donado.

Sin embargo, lo que las trajo al Tecnológico de Monterrey fue Misión Planeta, empresa que nació de la fusión de dos ideas que tenían las hermanas, y así, con el apoyo de la Incubadora Social del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe, Isela, se acercó a la Incubadora quien les apoyó y han pasado de la fase de preincubación –elaboración de plan de negocios y constitución de la empresa- a  la de incubación –operación del negocio- desde agosto 2011.

La idea nació cuando Citlali quería hacer un reality virtual en donde se educara a los niños sobre temas ecológicos y de protección al ambiente, e Isela tenía en mente iniciar un negocio de producción de pañales desechables.

Durante la fase de pre-incubación, recibieron asesoría de alumnos de la Escuela de Negocios del Campus Santa Fe, quienes les recomendaron que fusionaran ambas ideas; y les sugirieron tomar el nombre del proyecto de la menor de las hermanas, Misión Planeta, para registrar la empresa.

Los alumnos asesores ayudaron a esta pequeña emprendedora a construir un sitio web divertido donde los niños podrán aprender sobre ecología a través de sus personajes.

Con secciones hechas especialmente para los niños –hasta en los nombres de las mismas-, los pequeños podrán entrar a:

El mocromentor: Para ver aparecer figuras públicas y votar por quién crean que es el más cochino por toda la propaganda que tira. El “más cochino” es tirado a la basura y se le coloca una etiqueta de no reciclar.

Cochinomen: Para leer una historieta de un cochino que vive en las alcantarillas y trata de defender al medio ambiente de los humanos quienes lo han destruido a través de las mutaciones que realizan.

Show: Para subir videos sobre cómo recolectan basura de manera divertida.

Ciudad Oink: Para jugar en una ciudad sucia, claro, creando primero un avatar para poder limpiarla.

Asqueroplanta: Para conocer a las plantas mutantes que crecen por la combinación de tierra con desechos tóxicos y tierras contaminadas de otra manera. Lo divertido es ver cómo salen.

 

“El Tecnológico de Monterrey me ha ayudado a conocer todo lo relacionado con la página, además he aprendido finanzas… sobre todo a darme cuenta que estos proyectos no dependen de vacaciones o gobierno, sino de nosotras. El Tec nos ayudó a crear una esta empresa para que sea ésta la que mantenga los proyectos”, comenta Citlali.

Para mamás con conciencia ambiental

Isela Salas también es mamá. Luego de tener a su bebé y saber lo que esto implicaba en relación con el cuidado de su higiene, diseñó un pañal ecológico de algodón orgánico que no se escurre, ni causa alergias o rozaduras y soporta hasta 200 mililitros de orina.

Las ventajas de la prenda no solo son técnicas, sino económicas y como Isela lo deseaba, ecológicas, ya que reduce de manera importante el número de piezas que se utilizan al año. Los pañales desechables suman en promedio 14 mil por infante en un año, a diferencia de los creados por Isela que en promedio podrían ser sólo 5, ya que se lavan y pueden volver a usarse.

Además, a diferencia de los pañales desechables que demoran hasta 200 años en degradarse causando un enorme daño ambiental,  los diseñados por Isela tienen una vida útil de 4 años y para deshacerse de ellos sólo se separan los componentes tirando la envoltura plástica en la basura inorgánica y la de algodón en la orgánica.

El uso de pañales desechables genera un gasto que se calcula en 25 mil pesos  al año para un bebé; mientras que con el diseño de Isela basta tener cinco piezas que se reutilizan e intercambian a lo lago del día; cada una a un costo de 50 pesos.

El estudio de campo realizado en el proceso de incubación de la empresa reveló que en las áreas urbanas el 90% de los más de los 2 millones de infantes que nacen cada año utilizan pañales desechables, lo que representa una gran carga para la economía familiar.

Este pañal, producto de 3D Misión Planeta, ya tienen demanda en cadenas de tiendas departamentales y de autoservicio. Por ejemplo, El Palacio de Hierro le pidió 5 mil piezas, y Walmart más de 2 mil además de que ya cuenta con pedidos de  otras tiendas.

“Buscamos hacerlo más económico y llevarlo a las comunidades indígenas, donde resultará de gran utilidad ya que no lastima la piel del niño y facilita la higiene aunque haya poca agua”, explicó Isela al agregar que además los pañales diseñados por ella no necesitan tallas porque se ajustan conforme avanza la edad, de hecho se instruye a la madre sobre la manera de armarlos.

Para Isela es importante que cada vez haya más jóvenes emprendedores, pues ella quisiera que sean los niños los que vean que pueden ocuparse de crear sus propios negocios, respetando la naturaleza y contribuyendo a que el país crezca más y sea mejor. “Los niños tienen buenas ideas, se dan cuenta de las cosas que hace falta, pero hay que escucharlos y apoyarlos”, finaliza Isela.

 

 


SNC | Agencia Informativa / Laura Urióstegui